Saturday, April 07, 2012

“Estaba muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del hades”



¡Para todos nuestros visitantes, Felíz Pascua!

Despiadado ataque de obispo brasileño a la Forma Extraordinaria


Intencionalmente hemos dejado pasar unos días para poder escribir esta entrada “con cabeza fría”. ¿No les entra a Ustedes a veces esa ‘tentación’ de pedirle a Dios de que si de entre su pueblo perverso y corrupto —como somos en la actualidad— no se puede sacar pastores santos al menos elija a los que sean católicos? Pues esta es una de aquellas ocasiones en las que a nosotros nos llega esa ‘tentación’, pero ni modo, ¡hay que beber ese cáliz!

Vía Fratres In Unum nos enteramos de esta despiadada invectiva contra la Forma Extraordinaria (aunque en realidad es contra todo lo que se relaciona con la tradición) que llega por mano del obispo de São Carlos, Sao Paulo, Brasil, Mons. Paulo Sérgio Machado. El original en portugués lo encuentran en el periódico “Nosso Boletim”, Mar-31-2012, en el sitio Servos Do Cristo Redentor (PDF. Copia facsimilar en la imágen), traducción al español de Secretum Meum Mihi.


El Regreso a la Edad Media

Obispo Paulo Sérgio Machado, São Carlos, São Paulo, Brasil – Marzo 31, 2012

No consigo entender cómo, en pleno siglo XXI, existan personas que quieren el regreso de la Misa en latín con el sacerdote celebrando “de espaldas al pueblo”, usando los pesadas vestimentas “Romanas”. Estamos celebrando, en este año, los cincuenta años de la apertura del Concilio Vaticano II, cuando ya sentimos la necesidad de la realización un Vaticano III y encontramos gente que quiere volver al pasado. Y, lo que es más preocupante, son las personas que frecuentan la universidad, que entran a la universidad, pero la universidad no entró en ellos. Creo que es hora de que nuestros científicos inventen un dispositivo para “abrir cabezas”. El “desconfiómetro” ya está superado, igual porque estas personas no desconfían que están “fuera de línea”, “fuera de época”". Ellos quieren a toda costa, volver al pasado. Viven de milagros y apariciones, de devociones y pietismo, ya felizmente superados.

Imaginemos un sacerdote que celebra en latín en una capilla rural. “Dominus vobiscum” “Et cum spiritu tuo”. Nuestro pueblo simplemente pensará que el sacerdote está loco o al menos que está maldiciendo. Recuerdo el tiempo cuando yo era un niño, cuando la misa era en latín. Las señoras piadosas, sin entender nada, rezaba el rosario. No tengo nada en contra del rosario, además rezo el rosario todos los días, pero el rosario se reza, no es celebración.

Sólo falta defender el regreso de las famosas “mantillas” que cubrían las cabezas de las mujeres. Y yo pregunto: ¿por qué no las de los hombres? Sería bonito ver a los hombres de “mantillas de encaje”. Sería difícil encontrar quienes las quisieran usar. A no ser algunos “cabezas de viento” que andan por ahí queriendo enseñar al Papa a ser vicario.

Pero la pregunta permanece, ¿lo que está detrás de esto? ¿Un nostalgismo? Pienso que no. Es más que eso: es un deseo morboso, un miedo a lo nuevo. Una aversión al cambio. Es lo que podríamos llamar —para usar una expresión francesa— “laissez faire, laissez passer”, un “dejar de hacer para ver cómo funciona”. Se trata de un intento de mantener el “status quo”, así sea que este “status quo” beneficie a una media docena. Y los otros que se condenen.

Para estos puritanos el infierno está lleno de gente, cuando en realidad, lleno está el cielo, porque Dios quiere la salvación de todos. Y no sólo de apenas una minoría moralista que ve el pecado en todo y para quien el diablo es más poderoso que Dios. “Rasgad vuestro corazón y no vuestra vestidura”, dice el profeta. Gente que se preocupa por lavar las copas, las tazas, y no a las mentes y los corazones. Es la vieja posición de los fariseos —que todavía hoy son muchos— que criticaban a Jesús por sanar en el día Sábado. Recuerdo la historia de una persona que, al oír la noticia de que Juan había asesinado a Pedro el Viernes Santo, dijo: “¿por qué no dejó para matarlo el sábado?” Para esta persona el día era más importante.

Termino citando dos pensamientos que hacen pensar: “El pasado es una lección para meditarse, no para reproducirse” (Mário de Andrade — autor de Macunaíma), “Toma del altar del pasado el fuego , no las cenizas” (Jean Jures — líder socialista francés).