Friday, January 06, 2017

Los Magos tampoco eran de los ‘rígidos’, y una vez más para el “anillo del pescador”

Ha reaparecido hoy una vez más el “anillo del pescador”. Lo ha hecho durante la celebración de la Santa Misa en la Basílica de San Pedro en el Vaticano con ocasión de la Solemnidad de la Epifanía (imágenes de Associated Press, click para ampliar).




Regresando al lenguaje un tanto combativo que en meses recientes se ha acrecentado en el Pontífice, Francisco hoy, durante la homilía, ha resaltado que los Magos de Oriente tampoco pertenecían al gremio de los ‘rígidos’ que él tanto aborrece. Dijo el Papa entre otras:

Herodes no puede adorar porque no quiso y no pudo cambiar su mirada. No quiso dejar de rendirse culto a sí mismo creyendo que todo comenzaba y terminaba con él. No pudo adorar porque buscaba que lo adorasen. Los sacerdotes tampoco pudieron adorar porque sabían mucho, conocían las profecías, pero no estaban dispuestos ni a caminar ni a cambiar.

Los magos sintieron nostalgia, no querían más de lo mismo. Estaban acostumbrados, habituados y cansados de los Herodes de su tiempo. Pero allí, en Belén, había promesa de novedad, había promesa de gratuidad. Allí estaba sucediendo algo nuevo. Los magos pudieron adorar porque se animaron a caminar y postrándose ante el pequeño, postrándose ante el pobre, postrándose ante el indefenso, postrándose ante el extraño y desconocido Niño de Belén, allí descubrieron la Gloria de Dios.